domingo, 20 de noviembre de 2011

Cosas que te hacen sonreír.

Muchas veces no nos damos cuenta de todo lo que tenemos delante, de todo aquello, que realmente merece la pena, por eso, tenemos que intentar pararnos de vez en cuando, y contemplar el paisaje que se nos presenta sabiendo admirarlo, y no solo ver lo malo, tenemos que saber apreciar la belleza de un día de lluvia, o de un día nublado, dado que TODO absolutamente TODO es ESPECIAL!


No solo tenemos que ver lo malo, tenemos que ser capaces de SONREÍR aunque sea por la más mínima cosa, cómo por ejemplo encontrarte a alguien por la calle que hace mucho tiempo que no ves y te saluda, haciéndote ver, que aún no se ha olvidado de ti, o qué alguien te abra chat por el tuenti o por el facebook, porque vayas a ir con tus amigos a disfrutar de una maravillosa tarde de viernes, porque estés pensando en algún momento especial de tu vida, o simplemente estés pensando en esa persona...


Porque al fin y al cavo la vida no deja de ser un camino, y tú, únicamente TÚ, eres el que decide cómo va a ser ese camino, muchas veces será un camino empinado y lleno de rocas, un camino difícil, pero cuándo ésto ocurra debes echar la vista atrás y ver todo lo que has recorrido, ese enorme tramo que ya has recorrido, y entonces, es cuando te darás de que NO puedes tirar la toalla, que debes seguir adelante porque tienes a millones de personas a tu lado para apoyarte en ellas y seguir cogiendo todo lo que se te ponga por delante, sin miedo y sin temor sabiendo que puedes con todo.


Porque dicen que una sonrisa sincera, es el espejo del alma, y que con ella, muchas veces expresamos muchísimas cosas que con unas simples palabras serían imposibles de explicar. Busca cosas que te hagan ser más fuerte para seguir adelante, porque tú estás ahí, a más de la mitad del camino para llegar a TU META.






PORQUE TODAS LAS COSAS QUE PASAN ES POR ALGO, Y POR ESE ALGO DEBES SONREIR, PORQUE CON UNA AMPLIA SONRISA, LE ALEGRAS EL DÍA A TODO EL MUNDO, PASANDO A SER DE UN DÍA CUALQUIERA, A SER UN DÍA ESPECIAL...


jueves, 17 de noviembre de 2011

La lectura.

Otro momento mágico que me ha trasladado a aquél tiempo pasado de los matrimonios concertados, mostrándome también, que por suerte, en aquella época, también había caballeros honrados... 


(...)
- D. Carlos:
Pero no el corazón (levántase) [...]
No, eso no... sería ofenderla... Usted celebrará sus bodas cuando guste; ella se portará siempre como conviene a su honestidad y a su virtud; pero yo he sido el primero, el único objeto de su cariño, lo soy y lo seré...
Usted se llamará su marido; pero si alguna o muchas veces la sorprende, y ve sus ojos hermosos inundados en lágrimas, por mí las vierte... No la pregunte usted jamás el motivo de sus melancolías... Yo, yo seré la causa... Los suspiros que en vano procurará reprimir, serán finezas a un amigo ausente. [...]


- D. Diego:
¿Adónde vas? No, señor; no has de irte.


- D. Carlos:
Es preciso, yo no he de verla... una sola mirada nuestra pudiera causarle a usted inquietudes crueles...



(...)


El sí de las niñas, 3º acto. 
Leandro Fernández de Moratín.

domingo, 30 de octubre de 2011

Nada.

Nada. No hay nada. Nada que decir… simplemente nada. Ese nada que se siente a veces, dentro de ti… notas como se apodera de tu pecho, y lo inunda de un intenso vacío, hasta un punto, en el que llega a doler.
Es una sensación poco común, seguramente si le preguntáis a cualquier persona, os mire con cara rara y os diga que no sabe de lo que le estáis hablando… No todo el mundo conoce esa sensación, al menos que yo sepa, y esas personas no saben lo afortunadas que son.

No le quiero poner un nombre cómo depresión, esa es una etiqueta que últimamente se utiliza demasiado, la gente le pone a todo ese nombre y dice: ´´ estoy deprimid@ porque…´´  cuando en realidad, lo único que les ocurre es que están enfadados, ya puede ser consigo mismos o con otra persona cercana de su ambiente, únicamente porque no han satisfecho un determinado capricho… Yo no hablo de eso.
Yo hablo de esa sensación que tienes en algunos determinados momentos de tu vida, momentos de flaqueza, momentos en los que crees y piensas que nada puede ir peor, pero te das cuenta, de que sí, que sí pueden ir peor, ¡claro que puede! Al fin y al cabo no somos más que unas marionetas en manos de la vida y del tiempo, que inmortales y cansados de ver las mismas cosas una y otra vez, juegan con nosotros según su estado de ánimo sin importarles lo más mínimo nuestros sentimientos.

No se dan cuenta de que cada persona es distinta y afronta las cosas según cree que serán mejor para ella… una de las cosas que la gente suele hacer, es guardárselo todo, ir aguantando e ir tragando todas esas cosas que te afectan o que te sientan mal, hasta que ya, un día explotas, y no puedes más, se te cae el mundo encima, no puedes respirar, notas como una presión inunda tu pecho, hasta que ya, no sientes nada, y a decir verdad, muchas veces lo prefieres.
Prefieres no sentir nada, antes que sentir que estás muriendo poco a poco por dentro, quieres gritar, quieres chillar, quieres, deseas hacer cualquier cosa con tal de eliminar esa sensación… Lo intentas una y otra vez, pero muchas veces, eso puede contigo, y te rindes.

Y ya no queda nada.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Todo vuelve..

Con este titulo no me refiero a que todas las cosas materiales vuelvan… ya se, que eso, por desgracia, no es así…
Con este titulo, me refiero a los sentimientos, a las amistades, a los recuerdos…

Nunca os ha pasado, que un amor pasajero, florece en vosotros durante por ejemplo los meses de verano, poco a poco, os vais fijando en esa persona, en sus virtudes, en sus defectos, en su carácter… y así te va gustando cada día más, pero no dices nada, por temor a quedar mal, o ser el centro de los vaciles y bromas… pero el tiempo pasa, y esa época también, y todo cambia… todos vuelven a sus casas, vuelven a la rutina, y tu igual…
Te centras en todo lo que está por venir, y te repites a ti mismo que ya no sientes nada, que ya todo te da igual, hasta el punto, en el que te lo llegas a creer, y estás tan ocupado con tu día a día, que no te paras a pensar en esa persona, y con esto, te lo terminas por creer…
Pero, un día, quedáis, y vuelves a estar con esas personas, con esa persona, la cual, pensabas que ya no te importaba, que ya te daba igual, y vuelven a aparecer todas esas cosas que creías enterradas…
Vuelves a tener esa sonrisa boba dibujada en la cara, vuelves a tocarte el pelo coqueteando, vuelves a sentir esos nervios idiotas en la boca del estómago… todo, vuelves a sentirlo todo, y vuelves a estar cómo al principio… sin saber ya que pensar…

Pero no solo pasa con los sentimientos enamoradizos de cada persona, también ocurre con los recuerdos, todos aquellos momentos, con esas personas especiales, que por desgracia, ya no están a tu lado.
Vas a aquellos sitios, en los cuales, has estado con ellos, y has estado riendo en algunos momentos, llorando en otros… recordando todas las cosas que ya no vas a volver a hacer, que no vas a poder repetir…
Y cuando piensas en ir a verlos, se te parte el corazón, porque sabes, que no te van a contestar, que no te van a poder abrazar para consolarte…
Piensas en todas las cosas que has hecho con ellos, como si hubiesen pasado ayer, y deseas volver a disfrutar de su compañía, aunque solo fuese cinco minutos, cinco minutos para poderte despedir, para decirles que les quieres, y que siempre van a estar contigo, aunque no sea físicamente, que sepan que siempre les vas a llevar dentro de ti, y decirles un último Te Quiero.

Son tantos los sentimientos que nos guardamos por temor a que los demás se rían, burlen o estén contigo por pena… Son tantos los recuerdos que quieren florecer, pero que tú no los dejas… el ser humano es inteligente, posiblemente, sea la raza más inteligente que nosotros sepamos de momento, pero muchas veces, por no decir la gran mayoría, el ser humano es idita, somos idiotas por guardarnos todas esas cosas tan naturales que están dentro de nosotros… ¿No creéis?

miércoles, 7 de septiembre de 2011

No sabemos realmente lo que tenemos, hasta que lo perdemos...

Desde el día en que nací
a tus brazos fui a parar
y un amor nació en ti
imposible de probar
Fui creciendo entre tus risas
tus ánimos y caricias
y una especial conexión
surgió entre los dos
Es tanto el cariño que te tengo
junto el amor y la amistad
que nunca creí que llegaría
ese fatídico día...
El día anterior me despedí
entre sonrisas y alegrías
sin saber que al día siguiente
mi último adiós te diría
En el día más triste de mi vida
te vi tumbada
te creí dormida
regalándote mi último aliento de alegría
Quién diría que tu adiós no dolería
Quién diría que tan pronto marcharías
dejándonos viudos a todos
sin tu alegría y compañía
No importa la hora
No importa el lugar
No se cómo ni cuando
te volveré a abrazar
Pero lo que sí que sé
y eso te lo puedo asegurar
es que por mucho tiempo que pase
siempre en mi vivirás.

jueves, 16 de junio de 2011

No hay nada imposible, sino cosas improbables.

La real academia española define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o a suceder y define la palabra improbable como algo inverosímil que no se funde en una razón prudente...


Puestos a elegir a mi me gusta más la palabra de improbabilidad a la de imposibilidad, como a todo el mundo supongo...
La improbabilidad duele menos y deja un huequecito a la esperanza...


Que David ganara a Goliat era improbable pero sucedió...




Un afroamericano habitando la casa blanca era improbable pero sucedió...




Nadal desbancando del Nº1 a Federer...




Una periodista convertida en princesa...




Ser campeones del mundo...




El amor... las relaciones... los sentimientos... no se fundan en una razón prudente... ¿no? por eso no me gusta hablar de amores imposibles... sino de amores improbables...


Porque lo improbable es por definición PROBABLE, lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar, y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase...


VALE LA PENA INTENTARLO 

sábado, 28 de mayo de 2011

Momentos congelados para siempre...

          Una de las numerosas formas que el ser humano tiene para poder recordar aquellos momentos especiales, son las fotografías. Para muchas personas tan solo son solo un trozo de cartón, unas simples imágenes... pero yo creo que realmente son momentos congelados para siempre en el tiempo, momentos refugiados contra el olvido...


Una vez le preguntaron a Lewis Hine un fotógrafo de guerra por qué había elegido esa profesión, él contestó que si pudiese contar con palabras todo lo que veía no necesitaría cargar con una cámara de fotos durante todo el día...
Que ciertos momentos de belleza, de desolación, de horror, y de heroísmo estaban más allá de las palabras.




Yo también lo creo, hay cosas que no podemos ni se pueden explicar con simples palabras, cosas como estar vivos, sentimientos cómo el amor, la belleza de un lugar, o sensaciones como volver a abrazar a un viejo amigo después de un largo periodo de tiempo....




Quizás por eso nuestra vida se compone de imágenes, momentos congelados en el tiempo para siempre... De decisiones que cambian sin remedio el curso de las cosas. Creo que es lo que sentimos cuando vemos fotografías antiguas, que por ellas no pasa el tiempo, cómo esos mosquitos atrapados en ámbar desde hace millones de años, el mundo sigue adelante, pero ellos se quedan allí atrapados para siempre, sin cambiar...


Como las fotografías antiguas guardadas en una caja vieja de zapatos, intantáneas de otro tiempo, que nunca volverá...