jueves, 16 de junio de 2011

No hay nada imposible, sino cosas improbables.

La real academia española define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o a suceder y define la palabra improbable como algo inverosímil que no se funde en una razón prudente...


Puestos a elegir a mi me gusta más la palabra de improbabilidad a la de imposibilidad, como a todo el mundo supongo...
La improbabilidad duele menos y deja un huequecito a la esperanza...


Que David ganara a Goliat era improbable pero sucedió...




Un afroamericano habitando la casa blanca era improbable pero sucedió...




Nadal desbancando del Nº1 a Federer...




Una periodista convertida en princesa...




Ser campeones del mundo...




El amor... las relaciones... los sentimientos... no se fundan en una razón prudente... ¿no? por eso no me gusta hablar de amores imposibles... sino de amores improbables...


Porque lo improbable es por definición PROBABLE, lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar, y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase...


VALE LA PENA INTENTARLO 

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