lunes, 12 de marzo de 2012

Desgana...

Ya llevas un tiempo así, viviendo en la desgana. La alegría te abandonó hace ya algún tiempo, y ya apenas te visita...


Ves pasar tu día a día, ves como pasan las horas muertas desde aquél rincón oscuro en el que te resguardas, pero... ¿de qué?


Te resguardas de todo aquello que te daña, de todo aquello que crees (por culpa de tus miedos) que tarde o temprano te causará algún mal. Tus miedos e inquietudes se han apoderado de ti, el miedo al fracaso, el miedo al qué dirán, el miedo a intentar algo nuevo porque pueda acabar mal...
Pero eso, sinceramente, te da igual, en realidad, te da igual ya prácticamente todo, lo único que te importa es mantener las apariencias, aunque sea por fuera, sonríes a tus amigos, aunque los que realmente te conocen en vez de ver esa sonrisa forzada en tu cara ven las lágrimas escondidas tras tus ojos vidriosos, apagados, pero mientes reiteradamente diciendo que estás bien, lo dices tanto, que ya hasta parece convincente... <<nada va mal>>, o al menos, es lo que intentas demostrar, aunque sabes, y notas a esa ''herida'' en tu interior te va comiendo poco a poco día tras día cada vez que se hace más grande, hundiéndote en tu particular agonía, de la cual no sabes si vas a poder dejarla atrás, y ya, cansado, te abandonas a ti mismo a tu suerte.


En tu interior, en aquél lugar en el que un día latió un enérgico corazón, lleno de ilusiones, de sueños, lleno de esa sensación de satisfacción, yace ahora un músculo casi inerte, que lo único que hace, es bombear la sangre por todo tu cuerpo, pero que ya carece de sentimientos, de sueños, y de ilusiones. Y con él, todo tu ser...


Apenas te acuerdas del significado de las palabras alegría o ilusión, para ti ya carecen de significado, hace mucho tiempo que convives con la tristeza y el dolor, tanto que para ti, ya forman parte de tu día a día, y no te ves de otra forma que no sea esa...


Quieres gritar, salir de ese estado, quieres dejar todo aquello atrás, y volver a sentir todo aquello que sentiste una vez, hace ya algún tiempo, quieres que tu corazón reviva y deje de ser un simple músculo, quieres darle vida de nuevo a tus ojos y poder sonreír de verdad, porque realmente estás feliz, contento.


Entonces, es cuando te paras a pensar, y te das cuenta, de que en esta vida, todo o casi todo, tiene solución, dado que no hay que ir rápido con las cosas, sino más bien  despacio, hay que ir como las hormigas, lentamente, poco a poco, pero con fuerza y sin dejar de intentarlo, porque al fin y al cavo, no hay agujeros... sino baches, y por muy grandes que sean, y por muy graves que parezcan, siempre tiene que haber alguna solución, siempre hay alguna salida. Tiene que haberla.

domingo, 11 de marzo de 2012

Tú eres mi viento.

Ha pasado ya mucho tiempo, y el que queda… pero sé, que para mi, siempre va a ser como si hubiese ocurrido ayer, como si el tiempo no pasase… dado que te siento aquí, a mi lado, y cuando pienso en ti, en vosotros, os recuerdo y os siento como si nada hubiese ocurrido, y no quiero que eso cambie, por mucho que el tiempo pase.

Quiero recordaros plenamente, con todo y poco que hemos vivido, sé que ya no estáis aquí, y que es imposible que volváis, y tengo miedo, porque hay algunos detalles que cada vez van siendo menos tenues en mi memoria, detalles, como vuestra voz, vuestros abrazos… y no quiero olvidar nada.

Pero cuando tengo algún momento de flaqueza, intento recordar todos los buenos momentos que pasé a vuestro lado, recuerdo… cómo jugaba con él o, cómo me reía con ella… hasta el punto de acabar saltándoseme las lágrimas, y, sonrío, aunque con los ojos llorosos…

Sonrío por todos esos momentos que me habéis regalado, momentos inigualables e irrepetibles, momentos que no quiero que se borren de mi memoria, y llorosos, porque me hubiera gustado que me hubieseis regalado muchos más momentos como aquellos…

Sí, es verdad que la muerte nos ha separado, que la muerte separa día tras día a miles de personas, pero no del todo, porque cuando una persona se va, de una forma u otra, siempre te va a seguir acompañando, siempre va a seguir a tu lado, ahora, ellos son mis ángeles, o es lo que me gusta creer…

Y, aunque no estén físicamente y no les podamos ver, sabemos que están ahí, como el viento, todo el mundo sabe que existe, que está ahí, pero no le vemos… con ellos pasa lo mismo, siguen estando ahí, pero no les podemos ver, aunque sí sentirlos, por eso para mi, ellos son mi viento, ellos son nuestro viento.