Todo puede comenzar con una
simple palabra… un simple ‘¿recuerdas que…?’ con cualquier cosa… puede ser en
clase, en una conferencia, en una comida, puede ser en cualquier lugar, hasta
en el momento más insignificante, puede surgir… cualquier cosa.
En este caso, para mi fueron los
recuerdos, recuerdos que se comienzan a borrar en mi mente, y con ellos,
aparece el miedo y la tristeza.
Miedo, porque en un determinado
momento saltó en mi mente aquella chispa de querer recordar cómo era su voz, cómo
sonaba, como olía, cómo era… y ver, que esos pequeños detalles, ya comienzan
poco a poco a borrarse de mi mente sin quererlo, y con ello, siento que cada
vez están un poco más lejos de mí, y eso es una de las cosas que me mata por
dentro día a día.
No es pretender anclarse en el
pasado, es simplemente tenerlo presente, para poder seguir creciendo, y no me
refiero físicamente año a año, sino crecer como persona. Porque hay personas
que son demasiado importantes para uno, y que una vez que nos dicen adiós, no
quieres que se vayan por completo de tu vida, quieres que de una manera u otra
se queden contigo, y los guardas como oro en paño en tus recuerdos y en tu
corazón… en la parte que te queda después de su marcha.
Pero eso se complica cuando con
el paso del tiempo ya los recuerdas con menos frecuencia, cuando con el tiempo
te das cuenta de que no están igual de enteros dentro de ti como cuando
emprendieron su camino.
En ese momento es cuando aparece
el miedo, miedo a que se marchen por completo, y quedarse solo, quedarse sin
ellos…
No sé muy bien cómo puedo
terminar esta entrada, porque en verdad aun no sé un final… solo espero que
donde quiera que estén y que por mucho tiempo que pase, nunca me abandonen, y
yo prometo que nunca lo haré tampoco, que aunque no sea todos los días, siempre
que vaya allí, les veré aunque solo
un ratito, el día de antes, a punto de anochecer, con el abrazo del crepúsculo…
prometo que nuestros momentos seguirán existiendo.
En realidad, creo que nadie lo
hace, por muy lejos que este una persona, ya sea físicamente o no, si realmente
te quiere y le importas, siempre se quedará
contigo. Puede que los detalles se acaben borrando, pero su presencia
no… y muchas veces eso es lo único que necesitamos.
Siempre En Mí.

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