sábado, 11 de mayo de 2013

Solo con el tiempo...


Todo puede comenzar con una simple palabra… un simple ‘¿recuerdas que…?’ con cualquier cosa… puede ser en clase, en una conferencia, en una comida, puede ser en cualquier lugar, hasta en el momento más insignificante, puede surgir… cualquier cosa.
En este caso, para mi fueron los recuerdos, recuerdos que se comienzan a borrar en mi mente, y con ellos, aparece el miedo y la tristeza.

Miedo, porque en un determinado momento saltó en mi mente aquella chispa de querer recordar cómo era su voz, cómo sonaba, como olía, cómo era… y ver, que esos pequeños detalles, ya comienzan poco a poco a borrarse de mi mente sin quererlo, y con ello, siento que cada vez están un poco más lejos de mí, y eso es una de las cosas que me mata por dentro día a día.

No es pretender anclarse en el pasado, es simplemente tenerlo presente, para poder seguir creciendo, y no me refiero físicamente año a año, sino crecer como persona. Porque hay personas que son demasiado importantes para uno, y que una vez que nos dicen adiós, no quieres que se vayan por completo de tu vida, quieres que de una manera u otra se queden contigo, y los guardas como oro en paño en tus recuerdos y en tu corazón… en la parte que te queda después de su marcha.

Pero eso se complica cuando con el paso del tiempo ya los recuerdas con menos frecuencia, cuando con el tiempo te das cuenta de que no están igual de enteros dentro de ti como cuando emprendieron su camino.
En ese momento es cuando aparece el miedo, miedo a que se marchen por completo, y quedarse solo, quedarse sin ellos…

No sé muy bien cómo puedo terminar esta entrada, porque en verdad aun no sé un final… solo espero que donde quiera que estén y que por mucho tiempo que pase, nunca me abandonen, y yo prometo que nunca lo haré tampoco, que aunque no sea todos los días, siempre que vaya allí, les veré aunque solo un ratito, el día de antes, a punto de anochecer, con el abrazo del crepúsculo… prometo que nuestros momentos seguirán existiendo.

En realidad, creo que nadie lo hace, por muy lejos que este una persona, ya sea físicamente o no, si realmente te quiere y le importas, siempre se quedará  contigo. Puede que los detalles se acaben borrando, pero su presencia no… y muchas veces eso es lo único que necesitamos.



Siempre En Mí.

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